Ainhoa Sánchez Nueno
jueves, 8 de noviembre de 2018
"Niños esclavos. La puerta de atrás" es una selección de las imágenes que la fotoperiodista Ana Palacios tomó en su viaje a Togo, Benín y Gabón. En estas zonas trabajan tres ONG e instituciones españolas que están realizando una labor de acogida en su centros de la región. El objetivo de su trabajo (materializado en un libro, documental y exposición) es “visibilizar y sensibilizar la vulneración de los derechos humanos que muchos niños sufren hoy en día”.
Las fotografías exhibidas en el Civican de Pamplona resultan, como imagen, un regalo para nuestros sentidos como imagen, pero un duro revés por su crudeza.
jueves, 18 de octubre de 2018
jueves, 4 de octubre de 2018
Highway to hell
10:27
10:30
10:34
10:42
10:48
10:52
10:54
-
Living easy, living free
Season ticket on a one-way ride
Asking nothing, leave me be
Taking everything in my stride
Don't need reason, don't need rhyme
Ain't nothing I would rather do
Going down, party time
My friends are going to be there too
Season ticket on a one-way ride
Asking nothing, leave me be
Taking everything in my stride
Don't need reason, don't need rhyme
Ain't nothing I would rather do
Going down, party time
My friends are going to be there too
I'm on the highway to hell
Highway to hell
No stop signs, speed limit
Nobody's going to slow me down
Like a wheel, going to spin it
Nobody's going to mess me around
Hey Satan, payed my dues
Playing in a rocking band
Hey Momma, just look at me
I'm on my way to the promised land
Nobody's going to slow me down
Like a wheel, going to spin it
Nobody's going to mess me around
Hey Satan, payed my dues
Playing in a rocking band
Hey Momma, just look at me
I'm on my way to the promised land
I'm on the highway to hell
Highway to hell
Don't stop me
I'm on the highway to hell
On the highway to hell
On the highway to hell
And I'm going down, all the way down
I'm on the highway to hell.
I'm on the highway to hell.
jueves, 27 de septiembre de 2018
Actores secundarios
Ellos siempre están ahí. Tan ignorados como imprescindibles.
Actores secundarios sin los que la obra no se podría representar. Ellos
revisten todo de luz, ordenan, mantienen, custodian y enmarcan el objetivo de
las curiosas miradas.
Parece que sean inmunes al paso del tiempo. Pocas veces los
verás de baja por reparación y ni siquiera salen de viaje.
Los protagonistas, sin embargo, a menudo cambian de
domicilio o se les ofrece los mejores cuidados y atenciones... como si no
tuviesen bastante historia ya.
Toda gira en torno a los protagonistas, incluidos ellos.
Ellos que son tantos y tan distintos, y que no obstante, son
minoría silenciosa.
Son puertas, paredes, pasillo. Son asiento y ascensor. Son
luz, melodía, aroma y tacto, porque el gustar es cosa de los protagonistas...
Porque ellos siempre están ahí. Tan ignorados como imprescindibles. Actores
secundarios sin los que la obra no se podría representar.
jueves, 13 de septiembre de 2018
El árbol
Los hay grandes y pequeños. Algunos
llevan creciendo durante años y otros prácticamente acaban de nacer. Puede que
den frutos y puede que no. Están en bosques, selvas, montañas… pero también
oxigenando grandes ciudades. Verde, marrón y ocre son sus principales colores, aunque
los hay tan presumidos que con cada nueva estación deciden cambiar su apariencia.
Unos cambian ligeramente el tono de sus hojas y otros se desprenden de ellas.
En ocasiones,
las caprichosas formas de sus ramas tejen una enredadera perfecta que apenas
deja pasar el sol cuando decides refugiarte bajo ellos. Otras veces son mucho
más minimalistas y presentan una sencilla estructura. Pueden ser el hogar de distintos
animales, o simplemente una parada en su camino.
Las hojas que
nacen de cada una de sus extremidades no solo pueden tener un amplio abanico de
colores, sino que también de formas. Ovaladas, redondeadas, alargadas, con el
borde en sierra o liso, formando grupitos, pequeñas o con gran presencia, brillantes,
lisas, acartonadas… Las opciones son infinitas porque depende tanto de la
familia a la que pertenezca como del entorno en el que crece.
Lo mismo ocurre
con su tronco, que puede ser grueso y consistente pero también escuálido y
aparentemente frágil. Rugoso o firme, recubierto de musgo o desnudo, incluso arañado
y marcado por las iniciales de jóvenes enamorados.
Cada uno es
único, diferente. Son un elemento clave para el desarrollo de la vida ya que no
solo nos aportan color, alegría, sombra o materia prima… sino que se encargan
de limpiar el aire que respiramos. Por ello no deja de ser curioso que siendo tan
importantes para nosotros casi no los valoremos, no los cuidemos e incluso no
los veamos.
¿Adivinas dónde
está este árbol?
Las fotos te
deberían haber servido como pista, especialmente la que se encuentra justo
encima de este texto. Pero por si estás despistado continuaré ayudándote a
ubicarlo. Se encuentra en una calle de Pamplona, a la entrada de un famoso
parque de la ciudad.
Su tronco,
bañado en musgo, se alza con elegancia unos cuantos metros para acabar
dividiéndose en infinidad de ramas que han crecido hacia el suelo, formando una
fortaleza perfecta. Al adentrarse en la cabaña que ha creado, podemos ver una
escultura que parece representar una mujer y que está rodeada de coloridas flores.
Todos los días
ve pasar niños que van con sus abuelos a ver los animales que hay en el recinto
(patos y ciervos principalmente), villavesas e incluso huéspedes de un hotel cercano
que se aventuran a descubrir la capital navarra.
Bienvenido a la
Taconera. Seguro que habrás pasado muchísimas veces, pero ¿lo habías visto alguna
vez?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)