Ellos siempre están ahí. Tan ignorados como imprescindibles.
Actores secundarios sin los que la obra no se podría representar. Ellos
revisten todo de luz, ordenan, mantienen, custodian y enmarcan el objetivo de
las curiosas miradas.
Parece que sean inmunes al paso del tiempo. Pocas veces los
verás de baja por reparación y ni siquiera salen de viaje.
Los protagonistas, sin embargo, a menudo cambian de
domicilio o se les ofrece los mejores cuidados y atenciones... como si no
tuviesen bastante historia ya.
Toda gira en torno a los protagonistas, incluidos ellos.
Ellos que son tantos y tan distintos, y que no obstante, son
minoría silenciosa.
Son puertas, paredes, pasillo. Son asiento y ascensor. Son
luz, melodía, aroma y tacto, porque el gustar es cosa de los protagonistas...
Porque ellos siempre están ahí. Tan ignorados como imprescindibles. Actores
secundarios sin los que la obra no se podría representar.
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